Can I see another's woe,
And not be in sorrow too?
Can I see another's grief,
And not seek for kind relief?
Can I see a falling tear,
And not feel my sorrow's share?
Can a father see his child
Weep, nor be with sorrow filled?
Can a mother sit and hear
An infant groan, an infant fear?
No, no! never can it be!
Never, never can it be!
And can He who smiles on all
Hear the wren with sorrows small,
Hear the small bird's grief and care,
Hear the woes that infants bear -
And not sit beside the nest,
Pouring pity in their breast,
And not sit the cradle near,
Weeping tear on infant's tear?
And not sit both night and day,
Wiping all our tears away?
O no! never can it be!
Never, never can it be!
He doth give His joy to all:
He becomes an infant small,
He becomes a man of woe,
He doth feel the sorrow too.
Think not thou canst sigh a sigh,
And thy Maker is not by:
Think not thou canst weep a tear,
And thy Maker is not near.
O He gives to us His joy,
That our grief He may destroy:
Till our grief is fled and gone
He doth sit by us and moan.
Can I see another's woe,
And not be in sorrow too?
Can I see another's grief,
And not seek for kind relief?
Can I see a falling tear,
And not feel my sorrow's share?
Can a father see his child
Weep, nor be with sorrow filled?
Can a mother sit and hear
An infant groan, an infant fear?
No, no! never can it be!
Never, never can it be!
And can He who smiles on all
Hear the wren with sorrows small,
Hear the small bird's grief and care,
Hear the woes that infants bear -
And not sit beside the nest,
Pouring pity in their breast,
And not sit the cradle near,
Weeping tear on infant's tear?
And not sit both night and day,
Wiping all our tears away?
O no! never can it be!
Never, never can it be!
He doth give His joy to all:
He becomes an infant small,
He becomes a man of woe,
He doth feel the sorrow too.
Think not thou canst sigh a sigh,
And thy Maker is not by:
Think not thou canst weep a tear,
And thy Maker is not near.
O He gives to us His joy,
That our grief He may destroy:
Till our grief is fled and gone
He doth sit by us and moan.
jueves, 29 de marzo de 2012
sábado, 24 de marzo de 2012
Poema… (El poeta es un fingidor)
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
que llega a fingir dolor
del dolor que en verdad siente.
Y los que leen lo que ha escrito
del dolor leído sienten
no los dos que él ha tenido,
nada más el que no tienen.
Y en toda la vía férrea
va engañando a la razón
ese gran convoy de cuerda
que se llama corazón.
Fernando Pessoa
Finge tan completamente
que llega a fingir dolor
del dolor que en verdad siente.
Y los que leen lo que ha escrito
del dolor leído sienten
no los dos que él ha tenido,
nada más el que no tienen.
Y en toda la vía férrea
va engañando a la razón
ese gran convoy de cuerda
que se llama corazón.
jueves, 22 de marzo de 2012
Worse than an idyl
"Love passed, the muse appeared, the weather
of mind got clarity newfound;
now free, I once more weave together
emotion, thought, and magic sound."
(from Eugene Onegin, 1823)
of mind got clarity newfound;
now free, I once more weave together
emotion, thought, and magic sound."
(from Eugene Onegin, 1823)
Worse than an idyl and colder than an ode,
A misanthrope – by Hell, by Silliness – a bard –
In what a terrible and quite mischievous mode
Has Nature raised her ugly ward!
You are afraid of men, as of some deathly illness,
Oh, miserable sample of the appalling dream!
Be joyuos, evil fool! You will be ne’er sun-beamed
By love or friendship through existence.
A misanthrope – by Hell, by Silliness – a bard –
In what a terrible and quite mischievous mode
Has Nature raised her ugly ward!
You are afraid of men, as of some deathly illness,
Oh, miserable sample of the appalling dream!
Be joyuos, evil fool! You will be ne’er sun-beamed
By love or friendship through existence.
Alexander Pushkin
Lo primero que supe de Pushkin fue -que lo habían matado. Después supe que Pushkin era poeta, y D'Anthés -francés. D'Anthés odiaba a Pushkin porque él no podía escribir versos y entonces lo retó a duelo, es decir, lo atrajo hasta la nieve y allí lo mató con disparo en el estómago. Así , a los tres años, supe con firmeza que el poeta tiene estómago -recuerdo ahora a todos los poetas con los que me he encontrado, y de ese estómago de poeta que con tanta frecuencia no está satisfecho y en el que hirieron de muerte a Pushkin, me he preocupado tanto como de su alma. Con el duelo de Pushkin en mí nació la hermana. Diré aún más -en la palabra “estómago” hay para mí algo de sagrado - incluso el sencillo “me duele el estómago” me anega con una ola temblorosa de compasión que excluye cualquier humor. Con ese disparo nos hirieron a todos en el estómago.
Mi Pushkin. MARINA TSVIETAIEVA.
Traducción de Selma Ancira, para Acantilado.
jueves, 15 de marzo de 2012
Amar otra vez
A quien lo ha vivido
Love AgainLove again: wanking at ten past three
(Surely he’s taken her home by now?),
The bedroom hot as a bakery,
The drink gone dead, without showing how
To meet tomorrow, and afterwards,
And the usual pain, like dysentery.
Someone else feeling her breasts and cunt,
Someone else drowned in that lash-wide stare,
And me supposed to be ignorant,
Or find it funny, or not to care,
Even ... but why put it into words?
Isolate rather this element
That spreads through other lives like a tree
And sways them on in a sort of sense
And say why it never worked for me.
Something to do with violence
A long way back, and wrong rewards,
And arrogant eternity.
Amar otra vez
Amarse, otra vez: las 3:10 y manosearse
(De seguro ya deambula por la casa ¿por ahora?),
La habitación desprende calor, como un horno,
Hasta los tragos felparon, sin siquiera notarlo
Estarán juntos mañana y después,
Con el dolor de lo habitual, como la disentería.
Alguien más ha tentando sus tetas y panocha,
Alguien más se ahogó en ese coño profundo,
Se supone que no lo sé,
O resulta divertido, o no importa,
Inclusive... ¿por qué decirlo con palabras?
Mejor aislar totalmente esa parte
Se expande en otras vidas como un árbol
Les mueve una especie de sentido
Decir, y por qué nunca me funcionó.
Tiene algo que ver con la violencia
Un largo camino, el regreso y sin recompensas,
Y una eternidad arrogante.
Traducción libre, y es mía.
miércoles, 7 de marzo de 2012
El poeta, una visión de lo real
Somewhere
behind Türkenfeld
Alguna parte
behind Türkenfeld
trás «Türkenfeld»
a spruce nurseryhay un vivero de abetos
a pond in thehay un estanque
moor on whichen el que amarrar
the March iceel hielo de marzo
is slowly melting [.] lentamente es la fusión [.]
WG Sebald
Türkenfeld, era el nombre de la estación que Sebald tomó de Joven para irse;
jueves, 23 de febrero de 2012
A mis soledades voy
Mi respeto, consciente de la consciencia y el inconsciente sin conocer su nombre «necio; ignorante soberbio dice». Relata el final de su época, que ve irse, apegado a la tierra quiere cambiar al mundo, pero sabe que no puede. Aquí cita a todos los griegos y alejandrinos, anteriores; de la injusticia, el abuso y la servidumbre pasa al amor y la verdad, monstruo de la naturaleza le llamó Cervantes… Cuánta razón, cordura y lucidez tiene éste texto esquivo, que busca y encuentra pupilas, más nuevas y ávidas cada vez
A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.
¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del juicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.
Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.
Lope de Vega.
miércoles, 15 de febrero de 2012
La Respuesta
Ah, si con las palabras menos convencionales
los últimos días de abril me son traídos aquí.
Se y sabía en mi corazón y pensamientos,
queda la semana Santa, la del miedo.
Que no estaba escuchando los tañidos,
deplorando junto al río de azur,
pero el bronce no deja de reírse: durante siete días:
o llorar, como la plata que fluye.
Y, lamentablemente ocultar mi faz,
como antes de la separación fatídica,
estuve en esperando su ritmo
un llamado desde el martirio.
Anna Akhmatova.
los últimos días de abril me son traídos aquí.
Se y sabía en mi corazón y pensamientos,
queda la semana Santa, la del miedo.
Que no estaba escuchando los tañidos,
deplorando junto al río de azur,
pero el bronce no deja de reírse: durante siete días:
o llorar, como la plata que fluye.
Y, lamentablemente ocultar mi faz,
como antes de la separación fatídica,
estuve en esperando su ritmo
un llamado desde el martirio.
Anna Akhmatova.
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