jueves, 15 de marzo de 2012

Amar otra vez

A quien lo ha vivido
Love Again

Love again: wanking at ten past three
(Surely he’s taken her home by now?),
The bedroom hot as a bakery,
The drink gone dead, without showing how
To meet tomorrow, and afterwards,
And the usual pain, like dysentery.

Someone else feeling her breasts and cunt,
Someone else drowned in that lash-wide stare,
And me supposed to be ignorant,
Or find it funny, or not to care,
Even ... but why put it into words?
Isolate rather this element

That spreads through other lives like a tree
And sways them on in a sort of sense
And say why it never worked for me.
Something to do with violence
A long way back, and wrong rewards,
And arrogant eternity.





Amar otra vez

Amarse, otra vez: las 3:10 y manosearse
(De seguro ya deambula por la casa ¿por ahora?),
La habitación desprende calor, como un horno,
Hasta los tragos felparon, sin siquiera notarlo
Estarán juntos mañana y después,
Con el dolor de lo habitual, como la disentería.

Alguien más ha tentando sus tetas y panocha,
Alguien más se ahogó en ese coño profundo,
Se supone que no lo sé,
O resulta divertido, o no importa,
Inclusive... ¿por qué decirlo con palabras?
Mejor aislar totalmente esa parte

Se expande en otras vidas como un árbol
Les mueve una especie de sentido
Decir, y por qué nunca me funcionó.
Tiene algo que ver con la violencia
Un largo camino, el regreso y sin recompensas,
Y una eternidad arrogante.




Traducción libre, y es mía.

miércoles, 7 de marzo de 2012

El poeta, una visión de lo real

        Somewhere
Alguna parte


behind Türkenfeld
trás «Türkenfeld»
a spruce nursery
hay un vivero de abetos
a pond in the
hay un estanque
moor on which
en el que amarrar
the March ice
el hielo de marzo
is slowly melting [.]
lentamente es la fusión [.]


WG Sebald

Türkenfeld, era el nombre de la estación que Sebald tomó de Joven para irse;

jueves, 23 de febrero de 2012

A mis soledades voy

 Mi respeto, consciente de la consciencia y el inconsciente sin conocer su nombre «necio; ignorante soberbio dice». Relata el final de su época, que ve irse, apegado a la tierra quiere cambiar al mundo, pero sabe que no puede. Aquí cita a todos los griegos y alejandrinos, anteriores; de la injusticia, el abuso y la servidumbre pasa al amor y la verdad, monstruo de la naturaleza le llamó Cervantes… Cuánta razón, cordura y lucidez tiene éste texto esquivo, que busca y encuentra pupilas, más nuevas y ávidas cada vez
  



A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos.

¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!

Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.

Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.

De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.

El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.

La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.

O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.

Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.

No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?

No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.

Señales son del juicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.

Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.

En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.

¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?

Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,

y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.

Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.

Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.

Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.

Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.

¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!

Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.

Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.

Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.

Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.

Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo.


Lope de Vega.

miércoles, 15 de febrero de 2012

La Respuesta

Ah, si con las palabras menos convencionales
los últimos días de abril me son traídos aquí.
Se y sabía en mi corazón y pensamientos,
queda la semana Santa, la del miedo.

Que no estaba escuchando los tañidos,
deplorando junto al río de azur,
pero el bronce no deja de reírse: durante siete días:
o llorar, como la plata que fluye.

Y, lamentablemente ocultar mi faz,
como antes de la separación fatídica,
estuve en esperando su ritmo
un llamado desde el martirio.

Anna Akhmatova.

domingo, 5 de febrero de 2012

A mi corazón el domingo

Gracias te doy, corazón mío,
por no quejarte, por ir y venir
sin premios, sin halagos,
por diligencia innata.

Tienes setenta merecimientos por minuto.
Cada una de tus sístoles
es como empujar una barca
hacia alta mar
en un viaje alrededor del mundo.

Gracias te doy, corazón mío,
porque una y otra vez
me extraes del todo,
y sigo separada hasta en el sueño.

Cuidas de que no me sueñe al vuelo,
y hasta el extremo de un vuelo
para el que no se necesitan alas.

Gracias te doy, corazón mío,
por haberme despertado de nuevo,
y aunque es domingo,
día de descanso,
bajo mis costillas
continúa el movimiento de un día laboral.


Wislawa Szymborska




De "Mil alegrías -Un encanto-" 1967
Versión de Gerardo Beltrán


Hace unos días,
el cuerpo se separo del alma de la poeta;
algo se va y ¡todo se queda!

Los poetas tienen un sitio especial
el barquero, no les pide monedas
sino palabras de esperanza
para iniciar cada viaje.

martes, 24 de enero de 2012

Así

 Y seguimos con mujeres que escriben poemas…



Hice el libro así:
Gimiendo, llorando, soñando, ay de mí.

Mariposa triste, leona cruel,
Di luces y sombra todo en una vez.
Cuando fui leona nunca recordé
Cómo pude un día mariposa ser.
Cuando mariposa jamás me pensé
Que pudiera un día zarpar o morder.

Encogida a ratos y a saltos después
sangraron mi vida y a sangre maté.
Sé que, ya paloma, pesado ciprés.
O mata florida, lloré y más lloré.
Ya probando sales, ya probando miel,
los ojos lloraron a más no poder.
Da entonces lo mismo, que lo he visto bien,
ser rosa o espina, ser néctar o hiel.

Así voy a curvas con mi mala sed
podando jardines de todo jaez.

Alfonsína Storni

lunes, 9 de enero de 2012

Todo lo que quiero es un balcón propio

Un balcón propio
Con persianas de madera
Y cortinas fragantes
Para ver a las mujeres lindas
Pasear su tristeza maquillada
Y a las mujeres feas
Conformes con su andar
Y amargadas con su sal.
Un balcón con persianas de madera
Para ver a los hombres cansados
Con el peso del amor inexpresado.
Un balcón propio
Para ver la mecedora balancearse en la luna
Y las redes aferrarse al azulejo
Y al asesino pasear con los bolsillos
Plenos de dinero adolorido.
Todo lo que quiero es un balcón propio
Para descorrer la lluvia
Y encarcelar al aire
Y acariciar la gota que se amañó
En la hoja del almendro
Y soportar a distancia
La lucha del hombre con el ancla;
Y sonreír con la dejadez
Del que sólo espera la noche y el bocado.
Y una tarde sin premura
Tomar tu dulce mano pequeña
Tocar como ciega tus ojos punzantes
Saborear tu sonrisa confiable
Y dibujarle a la noche
Los colores del escándalo.